Ingredientes:

  • 1 kg de sardinas frescas, preferiblemente pequeñas
  • Sal gruesa, al gusto
  • 1 taza de harina de trigo, o harina especial para freír
  • Aceite de girasol o aceite de oliva virgen extra, para freír
  • 1 limón (opcional), para servir

Instrucciones:

  1. Limpia las sardinas bajo agua fría, retirando las tripas y las cabezas si no lo ha hecho el pescadero. Remójalas en agua fría con hielo durante 10 minutos para desangrar. Sécalas bien con papel de cocina.
  2. Salpimenta las sardinas generosamente por ambos lados.
  3. Pasa las sardinas por la harina, asegurándote de que queden bien cubiertas. Sacude el exceso de harina. Lo ideal es enharinar justo antes de freír.
  4. Calienta abundante aceite en la sartén a fuego medio-alto. Fríe las sardinas en tandas pequeñas (3-4 a la vez) para que el aceite no pierda temperatura. Fríe por 45 segundos por cada lado o hasta que estén doradas y crujientes.
  5. Retira las sardinas con unas pinzas y colócalas sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.
  6. Sirve inmediatamente con unas rodajas de limón, si lo deseas.