Ingredientes:
- 1 kg de sardinas frescas, preferiblemente pequeñas
- Sal gruesa, al gusto
- 1 taza de harina de trigo, o harina especial para freír
- Aceite de girasol o aceite de oliva virgen extra, para freír
- 1 limón (opcional), para servir
Instrucciones:
- Limpia las sardinas bajo agua fría, retirando las tripas y las cabezas si no lo ha hecho el pescadero. Remójalas en agua fría con hielo durante 10 minutos para desangrar. Sécalas bien con papel de cocina.
- Salpimenta las sardinas generosamente por ambos lados.
- Pasa las sardinas por la harina, asegurándote de que queden bien cubiertas. Sacude el exceso de harina. Lo ideal es enharinar justo antes de freír.
- Calienta abundante aceite en la sartén a fuego medio-alto. Fríe las sardinas en tandas pequeñas (3-4 a la vez) para que el aceite no pierda temperatura. Fríe por 45 segundos por cada lado o hasta que estén doradas y crujientes.
- Retira las sardinas con unas pinzas y colócalas sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.
- Sirve inmediatamente con unas rodajas de limón, si lo deseas.