Ingredientes:

  • 3 yemas de huevo grandes (aproximadamente 60g), a temperatura ambiente
  • 1 cucharada (15 ml) de agua fría
  • 1 cucharada (15 ml) de zumo de limón recién exprimido
  • 1/4 cucharadita (1.5 g) de sal
  • Una pizca de pimienta blanca molida
  • 1/2 taza (115 g / 1 barra) de mantequilla sin sal, derretida y caliente
  • (Opcional) Una pizca de pimienta de cayena para un toque picante

Instrucciones:

  1. Preparar el baño María (opcional): Llena un cazo pequeño con agua y calienta a fuego lento. Coloca el bol encima, asegurándote de que no toque el agua.
  2. Batir las yemas: En el bol, combina las yemas de huevo, el agua, el zumo de limón, la sal y la pimienta blanca. Bate con la batidora de varillas a velocidad media hasta que la mezcla se vuelva pálida y espesa.
  3. Añadir la mantequilla: Reduce la velocidad de la batidora al mínimo. Lentamente, empieza a verter la mantequilla derretida en un hilo fino, asegurándote de que se incorpore completamente a la mezcla antes de añadir más.
  4. Ajustar la consistencia: Si la salsa está demasiado espesa, añade una cucharadita de agua caliente hasta alcanzar la consistencia deseada. Si está demasiado líquida, sigue batiendo a baja velocidad para que emulsione más.
  5. Probar y ajustar: Prueba la salsa y ajusta la sazón con sal, pimienta o un poco más de zumo de limón si lo deseas.
  6. Servir inmediatamente: La salsa holandesa está mejor recién hecha.