Ingredientes:
- 250 ml de aceite de girasol suave
- 250 ml de leche entera
- 250 g de azúcar blanca granulada
- 2 huevos grandes
- 1 cucharada sopera de anís en grano
- Ralladura de 1 limón
- 1 sobre (16g) de levadura química (tipo Royal)
- 500 g de harina de trigo común (todo uso)
- Una pizca de sal
- Abundante aceite de girasol (para freír)
- Azúcar glas (azúcar impalpable) (para rebozar)
Instrucciones:
- Calentar el aceite de girasol con los granos de anís en un cazo a fuego lento. Dejar infusionar hasta que huela intensamente a anís (¡unos 5 minutos!). Retirar del fuego y dejar enfriar un poco. Colar para retirar los granos de anís.
- En un bol grande, batir los huevos con el azúcar hasta obtener una mezcla espumosa.
- Incorporar la leche, la ralladura de limón y el aceite de girasol infusionado con anís a la mezcla de huevos y azúcar. Mezclar bien.
- Añadir la levadura química y la sal a la harina. Incorporar gradualmente la harina a la mezcla líquida, mezclando con una espátula o con las manos hasta obtener una masa suave y manejable.
- Cubrir el bol con un paño limpio y dejar reposar la masa en un lugar cálido durante unos 30 minutos.
- Tomar porciones de masa y formar bolitas. Hacer un agujero en el centro de cada bolita con el dedo o con un cortador de galletas pequeño. Dar forma a las rosquillas.
- Calentar abundante aceite de girasol en una sartén honda o freidora a fuego medio. Freír las rosquillas en lotes pequeños hasta que estén doradas por ambos lados.
- Retirar las rosquillas del aceite y colocarlas sobre papel absorbente para eliminar el exceso de grasa. Rebozar las rosquillas en azúcar glas mientras aún están calientes.
- Dejar enfriar las rosquillas completamente sobre una rejilla antes de servir.