Ingredientes:
- 2 pechugas de pollo grandes (aprox. 500g total), preferiblemente con piel
- 2 limones amarillos (jugo y ralladura)
- 30 ml de aceite de oliva virgen extra
- 15 g de sal kosher
- 5 g de pimienta negra recién molida
- 3 ramas de romero fresco
- 4 dientes de ajo, machacados pero con piel
- 50 g de mantequilla sin sal fría
- 100 ml de caldo de pollo bajo en sodio
Instrucciones:
- Saca las pechugas de pollo del refrigerador 20 minutos antes de empezar. Sécalas minuciosamente con papel de cocina. Hasta que el papel salga completamente seco, no dejes de presionar. La humedad superficial es el enemigo del dorado; si hay agua, el pollo se sancochará en lugar de sellarse.
- Sazona generosamente con los 15 g de sal kosher y los 5 g de pimienta por ambos lados. No escatimes en la piel. Frota la ralladura de uno de los limones directamente sobre la carne para que los aceites cítricos se adhieran. Precalienta tu horno a 200°C.
- Calienta los 30 ml de aceite de oliva en tu sartén a fuego medio alto. Cuando veas que el aceite brilla y empieza a ondularse, coloca el pollo con la piel hacia abajo. Cocina durante 5-6 minutos sin moverlo. Debes escuchar un rugido constante en la sartén. Solo dale la vuelta cuando la piel se desprenda sola y tenga un color dorado profundo.
- Una vez giradas las pechugas, añade los 4 dientes de ajo machacados y las 3 ramas de romero al aceite caliente. Deja que aromaticen la grasa por 1 minuto. Vierte el jugo de los 2 limones y los 100 ml de caldo de pollo. Este líquido detendrá el proceso de fritura y comenzará la creación de la salsa.
- Lleva la sartén directamente al horno precalentado. Hornea entre 8 y 12 minutos. Busca una temperatura interna de 72°C. El tiempo exacto dependerá de la potencia de tu horno y del grosor de la pieza.
- Retira la sartén del horno y coloca el pollo en un plato, cubriéndolo ligeramente con papel de aluminio. Con la sartén aún caliente (pero fuera del fuego), añade los 50 g de mantequilla fría. Remueve constantemente con una cuchara hasta que se funda y cree una salsa opaca y brillante.
- Deja descansar la carne por 5 minutos obligatorios antes de cortarla. Esto permite que las fibras se relajen y reabsorban los jugos. Sirve bañando generosamente con la salsa de limón y romero que acabas de emulsionar.