Ingredientes:

  • 400g harina 00 (o harina de todo uso)
  • 4 huevos grandes
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • 1/2 cucharadita de sal fina
  • 2-4 cucharadas de agua, según sea necesario

Instrucciones:

  1. Monta la harina sobre una superficie de trabajo limpia. Crea un hueco en el centro de la harina. Casca los huevos en el hueco. Agrega el aceite de oliva y la sal a los huevos. Con un tenedor, bate suavemente los huevos, incorporando gradualmente la harina de las paredes interiores del hueco. A medida que la masa se espese, usa un raspador de banco para incorporar la harina restante.
  2. Comienza a amasar la masa con las manos. Amasa vigorosamente durante 8-10 minutos, hasta que la masa esté suave, elástica y ligeramente pegajosa pero no pegajosa. Agrega una cucharada de agua a la vez si está demasiado seca. Forma la masa en una bola.
  3. Envuelve la masa firmemente en papel film. Déjala reposar a temperatura ambiente durante al menos 30 minutos. Esto permite que el gluten se relaje, haciendo que la masa sea más fácil de estirar.
  4. Corta la masa en porciones manejables (aproximadamente 4 piezas). Aplana una porción en un rectángulo. Si usas una máquina para pasta: Comienza con la configuración más ancha y pasa la masa varias veces, doblándola por la mitad cada vez. Disminuye gradualmente la configuración hasta alcanzar el grosor deseado. Si usas un rodillo: Extiende la masa lo más finamente posible, girando y espolvoreando con harina según sea necesario. Corta la pasta fresca en la forma deseada (por ejemplo, fettuccine, tagliatelle, ravioli).
  5. Lleva una olla grande de agua con sal a ebullición. Agrega la pasta fresca y cocina durante 2-5 minutos, o hasta que flote a la superficie y esté al dente. ¡La pasta fresca se cocina mucho más rápido que la seca! Escurre la pasta y mézclala inmediatamente con tu salsa favorita.