Ingredientes:
- 500 g de harina de fuerza (mínimo 12% proteína)
- 300 ml de agua tibia (35°C-40°C)
- 7 g de levadura seca instantánea
- 10 g de sal fina
- 30 ml de aceite de oliva virgen extra
- 80 g de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
- 4 dientes de ajo grandes, convertidos en pasta
- 15 g de perejil fresco picado
- 1 g de escamas de sal
- 30 g de queso parmesano rallado fino
Instrucciones:
- Mezcla el agua tibia (300 ml) con la levadura (7 g) y deja reposar 5 minutos. Incorpora la harina (500 g), el aceite de oliva (30 ml) y la sal (10 g). No pongas la sal directamente sobre la levadura seca para no inhibir su fuerza.
- Amasa durante 10 minutos hasta que la masa esté lisa y elástica. Colócala en un bol aceitado, tapa con un paño húmedo y deja levar en un lugar cálido hasta que duplique su volumen (aproximadamente 1 hora).
- Divide la masa en 12 porciones iguales (unos 70-75g cada una). Forma bolas tensas rodándolas sobre la mesa con la palma de la mano. La tensión superficial ayuda a que crezcan hacia arriba y no hacia los lados.
- Coloca los bollitos en la bandeja con papel de horno, dejando 3 cm entre ellos. Tapa y deja reposar otros 30 minutos hasta que se vean hinchados y ligeros.
- Mientras tanto, mezcla la mantequilla pomada (80 g) con la pasta de ajo, el perejil picado (15 g) y el parmesano (30 g). La consistencia debe ser cremosa, no líquida.
- Con el pincel, aplica suavemente la mitad de la mezcla de mantequilla sobre cada pan. Hazlo con cuidado para no pinchar las burbujas de aire internas.
- Lleva al horno precalentado a 200°C durante 18 minutos hasta que la superficie brille con un tono ámbar. El aroma inundará tu casa en el minuto diez, ¡ten paciencia!
- Nada más sacar los pancitos de ajo del horno, pincela con el resto de la mantequilla de ajo. El calor residual derretirá la grasa y hará que penetre en la corteza caliente. Espolvorea las escamas de sal (1 g) justo antes de servir.