Ingredientes:

  • 500 g de piña fresca madura
  • 100 g de azúcar blanca granulada
  • 120 ml de agua
  • 1 rama de canela
  • 3 clavos de olor
  • 1 cucharadita de zumo de limón
  • 250 ml de nata para montar (35% grasa)
  • 250 ml de leche entera
  • 2 yemas de huevo grandes
  • Una pizca de sal
  • 50 ml de ron añejo (opcional)

Instrucciones:

  1. Combina la piña, el azúcar, el agua, la canela, el clavo y el zumo de limón en una cacerola. Cocina a fuego medio hasta que la piña esté blanda y el almíbar se haya espesado ligeramente (unos 15-20 minutos). Retira la canela y los clavos. Deja enfriar completamente.
  2. Una vez frío, tritura el almíbar de piña con una batidora de mano o en una licuadora hasta obtener una consistencia suave. Si no tienes batidora, pisa la fruta con un tenedor hasta deshacerla lo máximo posible.
  3. En un recipiente aparte, bate las yemas de huevo con una pizca de sal hasta que estén pálidas y esponjosas.
  4. En una cacerola pequeña, calienta la leche y la nata a fuego medio hasta que estén calientes pero no hirviendo.
  5. Vierte lentamente la mezcla de leche y nata caliente sobre las yemas batidas, batiendo constantemente para evitar que se cocinen.
  6. Vierte la mezcla de yemas de vuelta a la cacerola y cocina a fuego bajo, removiendo constantemente con una cuchara de madera, hasta que la mezcla espese ligeramente y nape la cuchara (unos 5-7 minutos). ¡Ojo! No dejes que hierva.
  7. Retira del fuego y pasa la base de helado por un colador fino para eliminar cualquier grumo. Incorpora el ron (si lo usas). Deja enfriar completamente en el refrigerador (al menos 2 horas).
  8. Mezcla el almíbar de piña triturado con la base de helado fría. Si tienes heladera, sigue las instrucciones del fabricante para congelar la mezcla. Si no, vierte la mezcla en un recipiente apto para congelador y congela durante al menos 6 horas, removiendo cada hora para romper los cristales de hielo.