Ingredientes:
- 113 g (8 cucharadas) Mantequilla sin sal, muy fría, cortada en cubos
- 150 g (1 1/4 taza) Harina de trigo todo uso (T-45/T-55) cernida
- 100 g (1 taza) Queso Parmigiano Reggiano, recién rallado fino
- 1 Yema de huevo grande
- 3 g (1/2 cucharadita) Sal Kosher o marina fina
- 1 g (1/4 cucharadita) Pimienta negra recién molida
- 2-5 ml Agua helada (opcional, si la masa está seca)
- 1 Huevo batido (para el lavado de huevo)
- Semillas de sésamo o Amapola (para decorar)
Instrucciones:
- Precalentar el horno a 180°C (350°F). Forrar dos bandejas para hornear con papel de horno.
- En un bol grande o procesador de alimentos, combinar la harina, la sal y la pimienta. Añadir los cubos de mantequilla muy fría. Mezclar (pulsar o desmenuzar manualmente) hasta que la mezcla parezca arena gruesa o guisantes pequeños.
- Incorporar el queso parmesano rallado y la yema de huevo. Mezclar solo hasta que la masa empiece a unirse. Si es necesario para cohesión, añadir la 1/2 cucharadita de agua helada. No amasar en exceso.
- Transferir la masa a una superficie enharinada y formar un tronco (cilindro) de aproximadamente 4 cm (1.5 pulgadas) de diámetro.
- Envolver el tronco firmemente en film transparente y refrigerar por un mínimo de 45 a 60 minutos. Este paso es crucial para la textura y para que las galletas mantengan la forma.
- Retirar el tronco de la nevera. Con un cuchillo afilado, cortar rodajas uniformes de 0.5 cm (1/4 de pulgada) de grosor.
- Si se desea un acabado brillante, pincelar ligeramente cada galleta con el huevo batido y espolvorear con semillas de sésamo o amapola.
- Colocar las galletas separadas en las bandejas preparadas. Hornear de 12 a 15 minutos, o hasta que los bordes estén dorados y el centro ligeramente más pálido.
- Dejar enfriar completamente sobre una rejilla. Las galletas se endurecerán y se volverán crujientes al enfriarse.