Ingredientes:

  • 1 taza (240 ml) de aceite vegetal neutro
  • 1 manojo grande de cebolletas (10-12), parte blanca y verde separadas, picadas
  • 4 dientes de ajo, finamente picados
  • 1 trozo pequeño de jengibre (2 cm), pelado y en rodajas finas
  • 1 estrella de anís (opcional)
  • 1 cucharadita de semillas de cilantro (opcional)
  • 2 cucharadas de salsa de soja clara
  • 1 cucharada de salsa de soja oscura
  • 1 cucharada de vinagre de arroz
  • 1 cucharadita de azúcar
  • 1/2 cucharadita de aceite de sésamo tostado
  • Pimienta blanca molida al gusto
  • 200g de fideos de trigo frescos o secos
  • Agua para cocer los fideos
  • Cebolletas frescas picadas, para decorar (opcional)
  • Semillas de sésamo tostadas, para decorar (opcional)
  • Chile en hojuelas (opcional)
  • Un huevo frito por persona (opcional)

Instrucciones:

  1. Calienta el aceite vegetal en una sartén a fuego medio. Añade las partes blancas de las cebolletas, el ajo, el jengibre, la estrella de anís (si la usas) y las semillas de cilantro (si las usas). Cocina, removiendo ocasionalmente, hasta que las cebolletas estén doradas y crujientes, y el ajo esté fragante (aproximadamente 10-15 minutos). Ten cuidado de no quemar el ajo.
  2. Con una espumadera, retira los sólidos (cebolleta, ajo, jengibre, anís, cilantro) del aceite y déjalos a un lado. Reserva el aceite de cebolleta en la sartén.
  3. En un cuenco, mezcla la salsa de soja clara, la salsa de soja oscura, el vinagre de arroz, el azúcar, el aceite de sésamo y la pimienta blanca. Remueve hasta que el azúcar se disuelva.
  4. Cuece los fideos según las instrucciones del paquete hasta que estén 'al dente'. Escúrrelos bien.
  5. Añade los fideos escurridos al cuenco con la salsa. Vierte 2-3 cucharadas del aceite de cebolleta caliente sobre los fideos y mezcla bien para que queden bien impregnados.
  6. Sirve los fideos en cuencos individuales. Decora con las partes verdes de las cebolletas picadas, semillas de sésamo tostadas, chile en hojuelas (si lo usas) y los sólidos crujientes del aceite. ¡Un huevo frito encima nunca falla!