Ingredientes:

  • 500 g de espinacas frescas (lavadas y troceadas)
  • 120 g de cebolla blanca (picada finamente)
  • 15 g de ajo (3 dientes laminados)
  • 10 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 150 ml de nata para cocinar ligera
  • 50 ml de leche descremada
  • 2 g de nuez moscada molida
  • 5 g de sal marina
  • 2 g de pimienta negra recién molida
  • 30 g de queso parmesano rallado

Instrucciones:

  1. Calienta el aceite en la sartén a fuego medio. Añade la cebolla y el ajo, cocinando hasta que la cebolla esté translúcida y el ajo desprenda un aroma tostado, sin llegar a dorarse en exceso. Nota: Si el ajo se quema, amargará toda la preparación.
  2. Incorpora las espinacas en tandas. Cocina hasta que el líquido que suelten se haya evaporado casi por completo y el volumen se reduzca drásticamente.
  3. Retira dos cucharadas generosas de las espinacas ya salteadas. Colócalas en un vaso junto con la leche y la nata.
  4. Tritura con la batidora de mano hasta obtener una mezcla homogénea y espesa. Este es el paso donde ocurre la magia de la textura.
  5. Vierte la mezcla emulsionada sobre el resto de las espinacas en la sartén.
  6. Baja el fuego y remueve suavemente durante 3-5 minutos, incorporando la nuez moscada, la sal y la pimienta. Cocina hasta que la salsa se adhiera a las hojas y se vea brillante.
  7. Espolvorea el queso parmesano por la superficie.
  8. Lleva al horno en modo grill durante 3 minutos hasta que aparezca una costra dorada y burbujeante.