Ingredientes:

  • 200g de chocolate negro (mínimo 70% de cacao)
  • 150g de mantequilla sin sal
  • 4 huevos grandes
  • 80g de azúcar blanca
  • 1 pizca de sal marina
  • 50g de harina de trigo para repostería
  • 10g de cacao en polvo para los moldes

Instrucciones:

  1. Precalienta el horno a 200°C. Unta los moldes con mantequilla pomada y espolvorea el cacao en polvo, asegurándote de cubrir cada rincón.
  2. Derrite los 200g de chocolate con los 150g de mantequilla al baño maría o en el microondas en tandas de 30 segundos. Remueve hasta que esté brillante y liso. Bate hasta que no queden rastros sólidos de chocolate.
  3. En un bol grande, bate los 4 huevos con los 80g de azúcar y la pizca de sal. Debes conseguir una mezcla espumosa y blanquecina.
  4. Vierte el chocolate derretido (que no debe estar ardiendo) sobre los huevos batidos. Mezcla con movimientos envolventes usando una espátula de silicona. Incorpora hasta que el color sea uniforme.
  5. Tamiza los 50g de harina sobre la mezcla anterior. Integra con suavidad, lo justo para que desaparezca el blanco de la harina. Evita batir en exceso para no desarrollar gluten.
  6. Reparte la masa en los moldes, llenándolos hasta tres cuartas partes de su capacidad.
  7. Deja reposar los moldes en la nevera durante al menos 30 minutos. Esto enfría el centro y garantiza que se mantenga líquido mientras el exterior se hornea.
  8. Introduce en el horno a 200°C durante 10-12 minutos. Hornea hasta que los bordes se vean firmes pero el centro tiemble ligeramente como un flan al mover la bandeja.
  9. Saca del horno y deja reposar un minuto (solo uno). Pasa un cuchillo fino por el borde si es necesario y voltea sobre el plato de servir con un movimiento decidido. Escucha el pequeño 'pop' cuando se suelte.
  10. Espolvorea un poco más de cacao o azúcar glass y sirve inmediatamente. El calor es parte de la experiencia.