Ingredientes:

  • 300g de calabaza limpia, sin piel ni semillas
  • 4 huevos grandes (L) a temperatura ambiente
  • 120ml de aceite de oliva suave o girasol
  • 200g de azúcar moreno o panela
  • 250g de harina de repostería
  • 16g de levadura química
  • 1 cucharadita de canela en polvo
  • 1/2 cucharadita de jengibre molido
  • 1 pizca de sal marina

Instrucciones:

  1. Preparar la esencia de calabaza: Pica los 300g de calabaza y cocínala al vapor o ásala hasta que esté tan tierna que se deshaga al tocarla. Tritúrala muy bien con un tenedor o batidora hasta obtener un puré fino sin hebras. Si está muy húmeda, déjala escurrir sobre un colador 10 minutos.
  2. Crear la estructura de aire: Batir los huevos con los 200g de azúcar moreno con energía hasta que la mezcla blanquee y triplique su volumen inicial.
  3. Emulsionar: Añade los 120ml de aceite de oliva en un hilo fino mientras sigues batiendo a velocidad baja. Incorpora el puré de calabaza que preparamos antes, mezclando con movimientos suaves hasta que el color sea naranja pálido y uniforme.
  4. Integrar secos: Tamiza los 250g de harina, la levadura, la canela, el jengibre y la pizca de sal sobre la mezcla húmeda. Usa una lengua de gato para integrar todo con movimientos envolventes hasta que no veas ni un solo rastro de harina blanca.
  5. Horneado: Vierte la masa en un molde previamente engrasado. Hornea a 180°C durante 50 minutos hasta que al insertar un palillo, este salga limpio y seco. No abras la puerta del horno antes de los 40 minutos o el centro se hundirá irremediablemente.