Ingredientes:

  • 600g de bacalao desmigado desalado
  • 500g de patatas (Monalisa o Kennebec)
  • 2 cebollas grandes en juliana
  • 3 dientes de ajo laminados
  • 400ml de nata para cocinar (18% materia grasa)
  • 200ml de leche entera
  • 40g de mantequilla sin sal
  • 40g de harina de trigo de todo uso
  • 100g de queso rallado Emmental
  • 60ml de aceite de oliva virgen extra
  • 1 hoja de laurel
  • 1 pizca de nuez moscada
  • Sal al gusto
  • Pimienta negra recién molida

Instrucciones:

  1. Pelar y cortar las patatas Monalisa en dados de 1 cm. Freírlas en aceite de oliva virgen extra hasta que estén tiernas pero no excesivamente doradas. Escurrir en papel absorbente y reservar. (Si usas patatas congeladas en dados, fríelas siguiendo las instrucciones del paquete hasta que estén tiernas y doradas).
  2. Escaldar el bacalao en agua hirviendo durante 2 minutos. Escurrir, retirar pieles o espinas restantes y separar en lascas medianas.
  3. En una sartén amplia, pochar la cebolla en juliana con el ajo y la hoja de laurel a fuego lento hasta que esté transparente y dulce. Añadir el bacalao y rehogar 2 minutos para sellar jugos.
  4. Preparar la salsa base: derretir la mantequilla en una cacerola, añadir la harina y cocinar 1 minuto (roux). Incorporar gradualmente la leche y la nata sin dejar de batir con varillas hasta obtener una crema ligada. Sazonar con sal, pimienta y abundante nuez moscada.
  5. En un bol grande o directamente en la fuente de horno, mezclar las patatas, el sofrito de bacalao y las dos terceras partes de la salsa cremosa.
  6. Cubrir con el resto de la salsa, espolvorear el queso rallado y hornear a 200°C durante 15-20 minutos hasta que la superficie esté dorada y burbujeante.